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Digitalizar la documentación del transporte: por dónde empezar si eres transportista

Qué documentos genera cada viaje, dónde se suelen perder y en qué orden conviene digitalizarlos: documento de control, carta de porte, entrega firmada, fotografías y archivo.

Equipo SIDODIPublicado el 8 min de lectura

Cuando una empresa de transporte dice que quiere digitalizar su documentación, casi siempre piensa en dejar de imprimir. Imprimir es lo de menos. El problema real es que cada viaje produce una docena de papeles y ficheros que nacen en sitios distintos, los toca gente distinta y acaban guardados en lugares distintos. Digitalizar bien consiste en decidir, para cada uno, de dónde sale, quién lo firma y dónde se guarda.

Qué documentos genera un viaje

En un viaje nacional de carga completa con flota propia es habitual encontrar, como mínimo:

  • El pedido del cliente, que llega por correo, portal o teléfono y contiene casi todos los datos que después se copian en los demás documentos.
  • El documento de control del transporte público de mercancías (el DeCA), que debe ir en el vehículo.
  • La carta de porte del contrato, cuando se formaliza por escrito, o el CMR en transporte internacional.
  • El albarán o el documento de entrega del cargador, que el destinatario firma y sella.
  • Fotografías de la carga, del precinto o de los daños, cuando hay algo que dejar anotado.
  • Justificantes de esperas, cambios de ruta o incidencias, que después sirven para facturar un extra o para defenderse de una reclamación.

Si el viaje lleva contenedor se añade el parte de estado del contenedor (EIR) en cada intercambio, y si la mercancía es peligrosa, la documentación ADR correspondiente.

Dónde se pierde la documentación

No se pierde en el camión. Se pierde en los traspasos:

  • Del pedido al documento: alguien vuelve a teclear el cargador, la dirección de descarga o el peso, y se equivoca.
  • De la oficina al conductor: se envía un PDF por WhatsApp, luego una corrección, luego otra, y en la cabina conviven tres versiones.
  • Del muelle a la oficina: el albarán firmado viaja en la guantera hasta el fin de semana y la reserva que anotó el destinatario («2 palés con film roto») llega cuando ya se ha facturado.
  • De la oficina al archivo: cada persona guarda donde le parece, y un año después nadie encuentra el viaje del que pregunta el cliente.

Un orden razonable para digitalizar

No hace falta hacerlo todo a la vez. Este orden suele funcionar porque cada paso aprovecha el anterior:

  1. Maestros limpios. Clientes y destinatarios con su NIF y domicilio correctos, vehículos con su matrícula y conductores. Todo lo demás se construye sobre esto.
  2. El viaje como unidad. Cada servicio es un viaje con sus paradas, su mercancía, sus partes y su asignación. Los documentos cuelgan del viaje, no de una carpeta del cliente.
  3. Documentos generados, no rellenados. El documento de control y la carta de porte salen de los datos del viaje. Si cambia algo, se corrige el viaje y se vuelve a emitir, dejando constancia del cambio.
  4. La entrega en el momento. Firma del destinatario, resultado y reservas registrados en el móvil o la tableta, no en un papel que vuelve días después.
  5. Adjuntos con el viaje. Fotos, albaranes y CMR recibidos se suben al viaje desde el móvil del conductor o desde la oficina.

La entrega: el documento que más se discute

Casi todas las reclamaciones giran alrededor de lo que pasó en la descarga. Por eso conviene que la firma de entrega no sea solo un garabato, sino que diga cuál fue el resultado:

ResultadoQué significaQué conviene exigir
ConformeLa mercancía se recibe sin observaciones.Nombre de quien recibe y firma.
Con reservaSe recibe, pero con algo que anotar.Descripción concreta de la reserva y, si es posible, foto.
Rechazo parcialSe rechaza una parte de la mercancía.Qué parte se rechaza y por qué.
Rechazo totalNo se acepta la entrega.Motivo y, si procede, destino de la mercancía.

La diferencia práctica es enorme: una reserva escrita en el momento, con su descripción, cierra discusiones que una firma sin más deja abiertas. En SIDODI la entrega se firma con uno de estos resultados y, si no es conforme, las observaciones son obligatorias; el viaje no se cierra hasta que se valida.

Archivo: buscar por viaje, no por carpeta

El archivo digital tiene sentido si responde rápido a la pregunta que alguien hará dentro de unos meses: «¿qué pasó con el viaje del día 12 a Zaragoza?». Eso exige que todo lo del viaje esté junto y que se pueda encontrar por referencia, cliente, matrícula o fecha. Guardar PDF sueltos en carpetas compartidas no lo consigue.

También conviene que cada documento guarde su versión y su huella, para poder demostrar que el que se enseña es el que se emitió. Los plazos de conservación de cada documento dependen de su normativa; en el caso del documento de control, lo explicamos en la página del DeCA.

Errores habituales

  • Escanear el papel y dar el trabajo por hecho. Un PDF escaneado de un documento mal rellenado sigue estando mal rellenado.
  • Mandar documentos por WhatsApp como sistema. Sirve para avisar, no para archivar ni para saber cuál es la versión buena.
  • Empezar por la factura. Si la entrega no está bien documentada, la factura hereda el problema.
  • Olvidar al conductor. Si la herramienta no funciona sin cobertura o exige contraseñas largas, el conductor volverá al papel.

Si queréis ver cómo se hace todo esto en un mismo sistema, en SIDODI para transportistas está el recorrido completo.

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